Servicio y reglas de uso
Definimos el servicio contratado, usuarios, ambientes, exclusiones, dependencias, integraciones, implementación y reglas de uso aceptable.
Traducimos el servicio, los datos, la seguridad, los niveles de servicio y la forma de terminar la relación y devolver o eliminar los datos a un contrato que pueda operar y negociarse.
Un contrato SaaS no se resuelve cambiando nombres en una plantilla de licencia. Debe conectar la oferta comercial con el nivel de disponibilidad que el proveedor realmente puede ofrecer, el soporte, el uso de datos, la infraestructura, las integraciones y la forma en que las partes enfrentarán una interrupción o el término del servicio.
Cuando esas capas no coinciden, el proveedor puede comprometer capacidades que no puede operar y el cliente puede asumir que cuenta con garantías, controles o derechos de salida que nunca fueron pactados. Revisamos el acuerdo desde ambas posiciones para hacer visibles esas diferencias antes de la firma o renovación.
El trabajo no certifica que una plataforma sea segura ni reemplaza una evaluación técnica. Convierte decisiones comerciales, técnicas y jurídicas verificables en obligaciones, límites, responsables y mecanismos de seguimiento comprensibles.
La orden de compra, la propuesta comercial, los términos de servicio y el anexo de datos contienen condiciones distintas.
El SLA promete disponibilidad, créditos o tiempos de respuesta que no han sido validados por operaciones.
La plataforma trata datos personales, pero no están claros los roles, instrucciones, subcontratistas que también usan datos (subencargados) ni reglas de devolución o eliminación.
El contrato confunde la titularidad del software con los derechos que tendrá cada parte sobre los datos o los desarrollos adicionales.
No existe un procedimiento concreto para incidentes, suspensión, continuidad, terminación o asistencia de salida.
La negociación se concentra en el límite de responsabilidad sin identificar antes los riesgos y obligaciones que ese límite cubriría.
El alcance final se define después de revisar antecedentes. Estos son los frentes que normalmente ordenamos.
Definimos el servicio contratado, usuarios, ambientes, exclusiones, dependencias, integraciones, implementación y reglas de uso aceptable.
Ordenamos métricas de disponibilidad, exclusiones, mantenimiento, severidades, canales, horarios, escalamiento, tiempos objetivo y créditos cuando se acuerden.
Delimitamos roles, finalidades e instrucciones; revisamos derechos, conservación, devolución, eliminación, subcontratistas que también usan datos (subencargados) y transferencias según los tratamientos reales.
Conectamos los controles que el proveedor efectivamente puede sostener con deberes de colaboración, evidencia, notificación contractual y respuesta a incidentes.
Separamos software preexistente, licencia de acceso, documentación, datos del cliente, configuraciones, integraciones y desarrollos específicos.
Revisamos el uso de servicios de infraestructura en la nube y terceros críticos, el estándar de responsabilidad aplicable y los mecanismos de información o cambio que convenga pactar.
Alineamos cobro, impuestos, reajustes, renovación, cambios de plan, uso excedente y procedimiento para modificar funcionalidades o términos.
Negociamos declaraciones, obligaciones de indemnizar, límites, exclusiones, seguros y soluciones contractuales según los riesgos identificados, sin asumir que existe una fórmula universal.
Definimos suspensión, causales de término, transición, formato y ventana de exportación, eliminación, asistencia de salida y costos asociados cuando correspondan.
Si no tienes todo, partimos con lo disponible y dejamos visible qué falta. No envíes claves ni información sensible por un canal no acordado.
Al terminar cada etapa sabrás qué se decidió, quién debe actuar y qué documento recibirás.
Confirmamos si representamos al proveedor o al cliente, qué se contrata, cuán crítico es y qué puntos comerciales ya están acordados.
Ficha de alcance, documentos aplicables, prioridades y responsables por validar.
Contrastamos el borrador con producto, soporte, seguridad, privacidad, facturación y salida para detectar promesas o vacíos operativos.
Matriz de brechas, preguntas y decisiones pendientes por área.
Preparamos el contrato y sus anexos, o marcamos el texto de la contraparte con explicaciones y alternativas negociables.
Borrador o versión comentada, más un registro de riesgos y supuestos.
Priorizamos puntos críticos, qué puede ceder cada parte y las alternativas antes de intercambiar versiones o participar en reuniones.
Posición de negociación, control de cambios y acuerdos por cerrar.
Revisamos consistencia entre contrato, anexos y propuesta, y dejamos visibles obligaciones, fechas y responsables posteriores a la firma.
Paquete contractual final y ficha de obligaciones para la operación.
Antes de empezar, la propuesta indicará qué incluye el servicio, quién participa, cómo trabajaremos y cuánto costará.
Como referencia, una revisión acotada suele planificarse en 5 a 10 días hábiles y una redacción integral en 10 a 20 días hábiles desde que contamos con antecedentes suficientes. La negociación con la contraparte se estima por etapas y no tiene un plazo garantizable.
Honorario fijo por documento y alcance definidos, con una versión comentada y reunión de cierre; las rondas adicionales se cotizan o incorporan expresamente.
Honorario por proyecto para contrato base y anexos acordados, sujeto al levantamiento previo del producto, la operación y los flujos de datos.
Bolsa de horas, tarifa por hora o etapas cerradas según el número esperado de versiones, reuniones y contrapartes.
El precio depende del alcance de cada caso. Recibirás una cotización antes de comenzar.
Revisado el 29 de julio de 2026. Cada contrato debe corresponder al servicio, flujo de datos, capacidad técnica y posición comercial de las partes.
Revisa tratamientos, proveedores, contratos y procedimientos de datos frente al nuevo régimen chileno.
Coordina evidencia, comunicaciones, contratos y obligaciones durante una contingencia digital.
Integra el contrato SaaS con decisiones societarias, propiedad intelectual y operación comercial.
Antes de cambiar políticas o comprar herramientas, conviene entender qué datos trata la empresa, por qué los usa y quién interviene.
Cuéntanos qué necesitas revisar y qué plazo debes cuidar. Te diremos qué antecedentes faltan y si podemos ayudarte.